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El increíble avistaje de OVNI sucedido en Mburucuyá

UN EXTRAÑO OBJETO OBSERVADO EN HORAS DE LA NOCHE

La tranquila localidad correntina de Mburucuyá vio alterada en parte su paz y tranquilidad. La arena colorea el pavimento ondulándose suave en la calma siesta del pueblo. Nada hacía prever que esa noche ocurriría un hecho sorprendente que pondría en boca de todos lo sucedido.

El sábado 17 ocurrió el encuentro con este extraño objeto luminoso, cuando el vecino Máximo Canteros avistó el objeto cerca del paraje El Descabezado, mientras cabalgaba hacia Mburucuyá. Le llamó la atención, pero todo no pasó de eso. Comentó a algunos amigos en el pueblo sobre la presencia de este extraño objeto luminoso de movimientos erráticos.

Al día siguiente, domingo, la FM local Alfa invitó a todos los vecinos para que salieran a ver la brillante luz que podía observarse en el cielo cerrado de esa noche. No era la primera vez que esto sucedía, según los testimonios de muchos lugareños, algunos ya acostumbrados a este tipo de cosas. El tranquilo pueblo, fundado en 1832, no se conmovió más de lo suficiente y no perdió su tranquilidad por esta presencia de un ovni.

Máximo Canteros cuenta su historia a quien quiera escucharlo. “Ya han venido otras veces —dijo— pero yo nunca los vi, esta vez fue distinto porque pude verlo bien y de cerca. Por suerte yo no fui el único que lo vio, hubo muchos testigos que vieron lo mismo. Yo conozco todo tipo de aviones, hice la colimba en la base de la Fuerza Aérea de Mar del Plata.

No era luna, ni sol, ni estrella; al ver el objeto uno se sentía impresionado. La luz era muy blanca, cambiando luego al azul y rojizo, cuando se balanceaba dejaba ver un color rojo muy fuerte en su centro”. Ida y Nancy Sánchez también lo vieron. “Para mí era un ovni, no tengo dudas, se balanceaba en el horizonte y cambiaba de colores. Toda la gente salió de sus casa para verlo, alertada por la radio local que prácticamente estaba transmitiendo en directo el paso del extraño aparato. Fue algo fantástico que no olvidaremos”, señalaron emocionadas.

Muchos testimonios

En treinta kilómetros a la redonda del lugar del avistaje hubo mucha gente que vio la misteriosa luz en el cielo.  El comerciante Julio Sesín, de Loma Alta, realizó una exposición en la policía señalando haber visto la luz  en compañía de toda su familia. Otro, Conrado Giménez, relata que “nos juntamos en el barrio y lo estuvimos viendo detenidamente durante unos 20, 25 minutos aproximadamente el domingo a la noche”.

Su mujer, Wilda, quedó fascinada con los colores brillantes, azules, naranja, rojo, que iba tomando cuando se balanceaba. “Era como una esfera, luego se hacía ovalado y cambiaba de color”, contó. Era un espectáculo impactante, increíble, con el que todos quedaron maravillados.

Otro testigo se anota entre los espectadores diciéndole a Canteros: “Yo vi esa luz, esa misma que viste vos, Canteritos. Era algo increíble, muy difícil de creer lo que estábamos viendo, pero por suerte vimos muchos esa cosa, no hay explicación y mucho misterio”. En medio de la tarde nublada que a poco fue dando paso a la noche, los vecinos seguían comentando su inolvidable experiencia, que sin duda quedará marcada en la historia del pueblo como un hecho inexplicable. Algunos dirigían los ojos al cielo esperando volver a ver al objeto y comentando: “En una de esas todavía anda por acá, capaz que no se fue del todo, hay que esperar”.

Entre descripciones coincidentes del objeto y manifestaciones de incredulidad de otros, fue transcurriendo la noche hasta que llegó el otro día y no pasó nada. Pero ya la gente de Mburucuyá está habituada a este tipo de fenómenos que vienen sucediendo, según ellos, desde hace varios años.

 

 

Antecedentes

 

No es la primera vez que Mburucuyá recibe la visita de un objeto volador no identificado. Según observadores lugareños, los platos voladores buscan la región para recargar sus baterías (suponiendo que las tengan), sobre todo cuando aparecen en medio de grandes tormentas eléctricas. Los avistamientos se produjeron, según algunos observadores del cielo, antes y después de una gran tormenta eléctrica. El 15 de mayo de 1991 se abatió sobre la región una fuerte tormenta con muchas descargas eléctricas y algunos aseguran haber observado desplazándose a gran altura, en medio de la tormenta, extraños objetos que iban y venían en medio de los relámpagos y truenos. Otro tanto ocurrió el 25 de noviembre del mismo año, cuando Mburucuyá recibió 175 mm de agua en pocas horas. En esas dos oportunidades hubo avistamientos de ovnis por parte de algunas personas que se sorprendieron al ver este extraño fenómeno

 

El 6 de abril de 1992, entre rayos y densos nubarrones negros, una enorme esfera colorida y luminosa fue vista por trabajadores rurales. Ese día llovieron en la zona 161 milímetros. El domingo previo al avistaje al que hacemos mención en esta nota, se desató una gran tormenta con descargas eléctricas importantes, cayendo unos 65 mm. El hombre encargado de llevar los registros pluviométricos de la zona, al ser consultado en esa ocasión, comentó: “Fíjese qué curioso, en las anotaciones de tormentas de los últimos años, los días de fuertes tormentas eléctricas están marcados con un dibujito al costado de un plato volador”.

 

En el campo investigativo del fenómeno Ovni, este tipo de comportamiento de los extraños aparatos son conocidos como pautas, es decir que habitualmente suelen ocurrir fenómenos asociados a este tipo de manifestación meteorológica. Se cree que estos objetos desconocidos suelen aparecer con mayor frecuencia en lugares donde hay agua, ríos, lagunas, bañados, donde hay torres de alta tensión (muchas veces fueron vistos como extrayendo energía de las torres, ocasionando bajones de tensión y cortes energéticos en las ciudades vecinas), donde pueda haber algún tipo de mineral que pueda ser de su interés, especialmente en las zonas montañosas y, por supuesto, en lugares donde se esté desarrollando una tormenta eléctrica fuerte.  Muchas veces también fueron observados cerca de las vías férreas. En 1995, en la ciudad de Esquina, fueron observados durante varios días al atardecer, cerca de unas altas torres eléctricas, de donde habrían estado “chupando” electricidad, porque en la ciudad se registró en esos momentos una baja tensión y cortes inesperados. Como testimonio de esto se encontraron marcas redondas en el pasto, donde habrían descendido, en cercanías de la laguna Mansa. Otro de los tantos casos misteriosos ocurridos en nuestra provincia.

 

El Litoral

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