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Decepción, temor y angustia: consecuencias del cáncer de próstata en la sexualidad

La enfermedad afecta a 11.600 hombres por año en Argentina, lo que lo convierte en el tumor masculino más frecuente.

La sexualidad es tan importante para las personas con cáncer como para quienes no lo padecen y se demostró que, ante una enfermedad oncológica, la intimidad sexual puede ayudar a las personas a sobrellevar la angustia y el tratamiento. No obstante, los órganos sexuales, el deseo, la función sexual, el bienestar y la imagen corporal de una persona pueden verse afectados por el cáncer y su tratamiento.

El cáncer de próstata afecta a 11.600 hombres por año en Argentina, lo que lo convierte en el tumor masculino más frecuente. La recomendación habitual es que los hombres, a partir de los 50 años, se realicen controles prostáticos anuales con el urólogo para detectarlo a tiempo, según lo que se habla con frecuencia en los últimos años, pero de lo que no se suele hablar es del impacto que esta enfermedad puede tener en la vida sexual.

Por todo esto, la Fundación ACIAPO, Atención Comunitaria Integral al Paciente Oncológico, eligió visibilizar este tema durante noviembre,  que se conmemora a nivel mundial Movember (el nombre ‘Movember’ surge de la conjunción de ‘moustache’ -bigote- y november -noviembre en inglés-), el mes de concientización de las principales enfermedades masculinas, entre las que se destacan el cáncer de próstata y de testículos.

Además, este viernes, ACIAPO -a través del Movimiento Latinoamericano de Cáncer de Próstata (MOLACAP)- organiza un webinario sobre cáncer de próstata y sexualidad, que será dictado por el Dr. Tomás Soule, integrante del Departamento de Oncología Clínica del Instituto Alexander Fleming.

Problemas en la sexualidad

Pérdida de interés, incomodidad, dolor y dificultad para lograr un adecuado funcionamiento sexual son algunas de las consecuencias -muchas veces transitorias- de esta enfermedad y de tratamientos como cirugía, radiación, quimioterapia y algunos otros medicamentos.

La cirugía de próstata, el tratamiento a base de rayos, la quimioterapia (además de los medicamentos para prevenir las náuseas ocasionadas por esta), el tratamiento hormonal y otras medicaciones para el cáncer de próstata pueden impactar en la capacidad sexual del hombre ocasionando cambios físicos y emocionales, incluidos cambios en su vida sexual, denominados efectos secundarios sexuales”, sostuvo el Dr. Tomás Soule, integrante del Departamento de Oncología Clínica del Instituto Alexander Fleming.

Estos efectos secundarios sexuales pueden incluir:

– Menos interés en el sexo

– Dificultad para lograr y/o mantener una erección

– Dolor durante las relaciones sexuales

– Eyaculación precoz

– Orinar durante un orgasmo

– Tener un orgasmo sin eyaculación

La importancia de hablar con el paciente

“Es importante hablar con el paciente al respecto antes de comenzar el tratamiento para que sepa qué esperar y pueda acercársele información, asesoramiento y, si la necesita, ayuda profesional para sobrellevar esta etapa de la mejor manera posible”, explicó el Dr. Soule.

Independientemente de lo que el cáncer genera en el cuerpo, hay emociones alrededor de su diagnóstico y tratamiento que también pueden afectar el interés de la persona por el sexo y su capacidad de estar con su pareja: el temor de que el cáncer regrese, sentirse triste, frustrado, deprimido, indefenso o incómodo por los cambios en su cuerpo.

Un terapeuta sexual o un profesional de la salud mental especializado en tratar a pacientes con problemas de tipo sexual puede ayudar en estos casos que pueden estar más vinculados con la ansiedad y el estrés que toda esta situación puede desencadenar, que con las limitaciones físicas que genera la enfermedad prostática de base”, agregó Fernando Romanelli, Coordinador de Programas de ACIAPO.

Por su parte, Marta Artigas, fundadora y Presidente de ACIAPO, agregó: «Muchas veces, no solo el hombre con cáncer atraviesa emociones que afectan su vida sexual, su pareja también está sobrellevando toda la situación, debe tener preguntas, sensaciones y preocupaciones. Por eso hablar con franqueza ayuda mucho a desbloquear tensiones emocionales para seguir superando los desafíos juntos”.

En tanto, los hombres con alguna enfermedad del corazón, vasos sanguíneos, diabetes o que suelen fumar bastante, parecen tener un mayor riesgo de problemas de erección, lo cual puede que se deba a que sus arterias en la zona ya estaban deterioradas antes del tratamiento.

Hablar de sexualidad

A la persona que padece cáncer puede hacerle muy bien a la persona hablar con su equipo médico sobre la situación: “Lo más importante es vencer el tabú y poder hablarlo abiertamente, tanto con la pareja como con el médico. Es necesario sacarse todas las dudas, manejar expectativas, solicitar la ayuda profesional adicional que sea necesaria y diseñar en conjunto un programa de rehabilitación para salir adelante y poder llevar una vida sexual plena ante esta nueva situación”, concluyó Marta Artigas de ACIAPO.

Las siguientes recomendaciones fueron elaboradas a partir de contenidos de la Sociedad Americana de Cáncer:

Cuándo preguntar: el mejor momento para hablar con su médico o equipo de atención contra el cáncer sobre este tema es cuando se van a tomar las decisiones sobre el tratamiento o antes de iniciarlo. Si esto no es posible, o no piensa hacer este tipo de preguntas de antemano, puede sacar el tema cuando lo considere, pero cuanto antes, mejor.

Hacer las preguntas adecuadas: ¿mi tratamiento afectará mi vida sexual? ¿Los efectos durarán poco, mucho tiempo o serán permanentes? ¿Qué puedo hacer al respecto? ¿Hay otro tratamiento igual de eficaz, pero con efectos secundarios diferentes? ¿Puedo consultar a un especialista?

Aprender tanto como sea posible: una vez que inicia una conversación y continúa expresándose, es más fácil obtener la información que necesita. Conocer las respuestas a las preguntas que tiene y saber qué debe esperar ayudarán a comprender lo que está por venir.

Si se está en pareja, incluirla: es mejor que su pareja participe de cualquier decisión que se necesite tomar acerca de los tratamientos. El intercambio sexual y la cercanía emocional son formas en que una pareja puede sentirse cerca durante el estrés de una enfermedad.

Superar la ansiedad sobre el sexo: es esperable que la enfermedad o los efectos de los tratamientos atenten contra la espontaneidad en la intimidad. Lo más importante es ser franco para hablar de ello y buscar juntos la mejor manera de generarse momentos relajados de encuentro.

Iniciar la rehabilitación: Existen programas de rehabilitación, con supervisión médica, que incluyen ejercicios, medicación y otros dispositivos y en muchos casos son exitosos. Por lo general, entre más joven sea el hombre, más chances tiene de lograr una recuperación total. Se recomienda no dejar pasar mucho tiempo desde el inicio del problema para comenzar el proceso de rehabilitación, pero debe ser consensuado con el médico tratante.

Fuente: NA

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